
Desde entonces, mucho he aprendido y mucho más me he aficionado a esta fiesta, pues eran pequeñas nociones y pinceladas las que me alumbraban con apenas doce años. Y se que ha sido descubriendo hasta donde llega un muletazo, el muletazo infinito e inconfundible de tu arte prodigioso, y como de bella puede ser una verónica mecida y cadenciosa, y otra más, y otra... pues no hace falta más adorno y artificio para llegar al más profundo sentir, pues todo eso en él se queda y pesa para siempre, para que en días como hoy, por ejemplo, sigamos siendo muchos los que acudamos a soñar, con la memoria fresca y nutrida de tu toreo grande, y el corazón dispuesto a emocionarse.
Tú lo mueves maestro, tú nos mueves. Felicidades por estos diecisiete años que hoy cumple tu doctorado taurino, y por todas las lecciones de arte y torería que por ese camino nos has ido dejando.