sábado 7 de noviembre de 2009

"AROMA DE TORERÍA, VERSOS DE UN SENTIMIENTO"


Bajo el título que encabeza este post, y con la organización del Club Taurino "Finito de Córdoba y su Tauromaquia", tendrá lugar el próximo viernes 13 de noviembre, a las 20,30 horas, una Velada Cultural en homenaje al maestro Juan Serrano. El escenario elegido para el evento ha sido el "Salón de Los Califas", del coso del mismo nombre.

Como ponente un servidor, Juan J. Espinosa, que será presentado por Luis Miguel Parrado, cronista taurino (6 Toros 6, Carrusel Taurino y Clarín), compañero en la blogosfera y, sobre todo, buen amigo.

Un gran honor el que se me otorga, y del que intentaré disfrutar, compartiendo con quien guste de buen grado, al igual que hago aquí, mi manera de vivir y sentir el toreo de Juan Serrano "Finito de Córdoba".

lunes 2 de noviembre de 2009

MONTORO, 11/10/09 (y II)

"...Toreaba El Fino, todos lo han visto. Y la luna montoreña, que hoy era la de los tanguillos de Vicente Amigo, no se lo quiso perder. Nadie la vio, pero yo la sentí. La note despertar y entregarse a la emoción. Era la luna, era el toreo, era El Fino... SIGUE SIENDO EL FINO."




... Pues eso.

sábado 31 de octubre de 2009

MONTORO, 11/10/09 (I)

Tenía ganas de sacar algo de tiempo para poder montar estos vídeos, y al fin lo he conseguido. Les dejo con la primera parte de la actuación del maestro Finito de Córdoba en su cierre de temporada en Montoro. Para la siguiente queda lo mejor, por aquello de llevar la contraria al dicho. Y es que la segunda parte es buena, muy buena...

viernes 16 de octubre de 2009

CARTA DE FINITO DE CÓRDOBA


Hace unos días he sido sancionado, a propuesta de la Junta de Andalucía, con una multa de 12.500 euros, por haber decidido no matar un toro, en la plaza de Montoro, (el día 8-X-04) para el que todos los asistentes (profesionales y público) pedían el indulto, dadas sus excepcionales condiciones de bravura y nobleza. Ese es, escuetamente, el hecho sobre el que quiero hacer algunos comentarios, pues si bien es cierto que en aquel tiempo el Reglamento decía que en plazas de tercera -Montoro lo es- no se podían indultar toros (por lo que desde el momento en tomé la decisión ya sabia que la sanción podía llegar y, naturalmente, la acepto) la realidad es que muchas veces las cosas pueden interpretarse de distintas formas, es decir que no son exactamente blancas o negras sino grises:


1) En Andalucía, y en toda España, antes de ese día, se habían indultado muchos toros en plazas de 3ª, (incluso recuerdo un indulto, no hace muchos años, en un pueblo de Andalucía, por un aficionado practico, en un festival lo que según el Reglamento está prohibido), sin que hubiese sanción para los matadores ni para los presidentes que los autorizaron.


2) En muchos de estos casos los Presidentes suelen argumentar que lo hicieron para evitar una seria alteración del orden público, lo cual es más que razonable.


3) La tarde del 8-X-04 en Montoro, estuvo al borde de llegarse a ese extremo y no se lo que hubiese pasado si yo decido matar al toro; muy probablemente el público se hubiera vuelto contra el Presidente y no sabemos hasta donde se hubiese llegado.


4) Todos los profesionales, que allí había, estaban de acuerdo en que el toro merecía el indulto por su extraordinaria condición. Naturalmente el público lo pedía por absoluta unanimidad.


5) Yo puedo decir que en los más de 20 años que llevo de profesional, aquel fue uno de los dos o tres toros que mejor me han embestido de cuantos he matado, y han sido muchos. Embestía exactamente igual que lo hace una persona cuando nos embiste en el Toreo de salón y siempre fue a más; su bravura, nobleza y calidad fueron excepcionales.


6) Todo ello me llevó a tomar la decisión de no matarlo, aun sabiendo a lo que me exponía pero en aquel momento predominó, en mi, el corazón, la sensibilidad, pues aquel animal se había comportado tan bravamente, había cumplido en exceso lo que se le pedía, me había hecho disfrutar como pocas veces y había contribuido a mi éxito, por lo que merecía seguir viviendo y poder transmitir sus genes a otros toros. Tan es así que al finalizar la corrida hice un último intento y les rogué que no ordenaran su muerte, pero de nada sirvió.


7) Ahora que se ha consumado la sanción, cuando rememoro aquellos hechos pienso que obré correctamente, al menos de acuerdo con mis principios y mi ética y, naturalmente, lo volvería a hacer.


8) Yo me pregunto ¿ A quien se perjudicó o dañó con mi actitud de no matar el toro?. A los aficionados no y a la Fiesta menos; a esta se le ayuda con el indulto de tan extraordinario animal.


9) También me pregunto ¿ Si antes se habían indultado muchos toros en plazas de 3ª sin sanción por que se me sanciona a mi? No veo coherencia y ecuanimidad en las autoridades que me sancionan.Es posible que el Señor Presidente, de aquella tarde, considerase que su autoridad quedaba en entredicho, pero fue él, con su actitud, quien llevó la situación a ese punto y, desde luego, él está para hacer que las cosas se desarrollen por un cauce normal y no para imponerse simplemente porque si, sin más razonamiento. El Presidente de una corrida de toros, pienso yo, tiene que ser ante todo un buen aficionado y tener la suficiente inteligencia, sensibilidad y flexibilidad para resolver situaciones complicadas, en las que la emoción se desborda, como ocurrió aquella tarde con el toro "Langosto" de Juan Pérez Tabernero.El querer imponer su voluntad, en contra de la de todos los demás, solo porque alguien le ha designado para subir al palco y presidir, quizá con muchos méritos pero tal vez con muy pocos, me parece un error grave, que puede dañar a mucha gente y principalmente a la Fiesta.


10) A lo largo de mi vida profesional he podido ver como algunos Presidentes (no muchos) quieren erigirse en los protagonistas de la tarde, tomando decisiones desacertadas pero eso si, con mucha autoridad. Pienso que en los tiempos que corren "con Presidentes de ese estilo la Fiesta de los Toros no necesita enemigos, los tiene dentro".


11) Es posible, no lo se, que el Señor que aquella tarde presidía en Montoro, al conocer el veredicto se alegre y considere que ha prevalecido su autoridad y ha vencido pero, en cualquier caso, lo verdaderamente importante no es vencer es convencer y aquel día él no convenció a nadie.No obstante lo cierto es que mostró gran celo en que se cumpliera el Reglamento, por lo que se refiere a los indultos; yo espero y deseo que siempre tenga, por lo menos, la mitad de aquel celo en lo referente a todos los aspectos de la corrida, lo que sin duda será bueno para la Fiesta de los Toros.


12) Soy consciente de que la Junta de Andalucía está ayudando mucho a los Toros, en general, y así lo proclamo, pero creo que con la actitud de sancionarme, por lo ocurrido aquella tarde en Montoro, y por el contrario haber mirado para otro lado en muchos casos similares, ni ayuda ni se apunta un tanto positivo. Creo que se apunta un borrón. Si los demás casos no eran sancionables el mío tampoco. Eso seria coherencia y ecuanimidad, lo que ha hecho no.


13) En relación con este último punto quiero significar que un destacado cargo político de la Junta de Andalucía, buen aficionado por otra parte, ha dicho en varias ocasiones, en público y con micrófono en mano, que aquella faena y aquella corrida de toros le sirvieron para tomar la decisión de introducir, en el Reglamento andaluz, que se pudiese indultar en plazas de 3ª (ahora se puede), pues lo que allí pasó aquella tarde no era lógico ni razonable. Por tanto lo que yo pretendía - indultar al toro- no parece que fuese algo disparatado ni tan severamente punible.


14) Quiero pensar que su señoría, el juez que emitió el fallo, se limitó a cumplir estricta y fríamente la Ley, ateniéndose al Reglamento. Pero todos sabemos que ante cualquier hecho, falta o delito siempre hay atenuantes y agravantes. No se como interpretará él los hechos que ocurrieron, tal como he relatado y todo el mundo pudo ver: Se solicitaba el indulto por completa unanimidad, se podía haber originado un serio altercado del orden público, no se perjudicaba con ello a nadie, al contrario se favorecía a la Fiesta y se atendía la petición de los asistentes, hay muchos casos similares no sancionados, etc.Impartir justicia es, afortunadamente, mucho más que aplicar la Ley, es ser justo y el que no lo es por ignorancia no está capacitado para juzgar y si no lo es a sabiendas mucho menos.


15) Yo he sido sancionado con arreglo a una Ley pero creo que detrás de esa sanción hay bastante autoritarismo, poca coherencia y menos ecuanimidad.Tras cuanto he expuesto que es mi opinión del asunto, inevitablemente interesada pero absolutamente sincera, quiero quedarme con lo positivo y es que aquel hecho sirvió para modificar un Reglamento, gracias a lo cual bastantes toros bravos han podido ser indultados, y hoy viven libres en las dehesas prolongando la bravura en sus descendientes.Pero me queda la espina de que para ello tuvo que morir (en el anonimato y vulgaridad de los corrales), en contra de mi voluntad, aquel sensacional toro que todavía me emociona recordando sus embestidas largas, acompasadas e incansables.


Juan Serrano "Finito de Córdoba"

miércoles 14 de octubre de 2009

VOLVERÁN MIS VERSOS, A TU TOREO CANTAR...

... Y otra vez, con el ala de los sueños,
al corazón llamarán.



Y aquellos, que guardo con celo,
los que están por llegar,
esos tendrán su presente,
y siempre volverán.

Mis versos nacen de ahí,
de respirar tu toreo,
de paladear esa estela,
a la que vienen siguiendo
los corazones en vela.


¿Qué importa quien diga o no diga?
¿Qué importa quien quiera o no quiera?
Tu magia nos embriagó,
y eso es verdad verdadera.


Lo demás, diga quien diga,
en el olvido se queda.
Fotos: Rafael Merina.

martes 13 de octubre de 2009

CUANDO EL TOREO SE HACE PRESENTE... (Galería de Montoro. Por Fidel Arroyo)
























































domingo 11 de octubre de 2009

... Y LA LUNA DESPERTÓ

Tuvo que ser en una tarde como esta en la que el gran Vicente Amigo encontrara la inspiración para componer hace años unos tanguillos dedicados a Juan Serrano. Su melodía me ha acompañado hoy como banda sonora imaginaria, mientras El Fino construía una gran obra sobre el albero talismán de Montoro. "La luna estaba dormía, la desperté... Finito está toreando vamos a ver..."

Caía la tarde y el ocaso acechaba, justo cuando el maestro cuajaba una de esas actuaciones que rayan la perfección y que inundan todos los sentidos. Desde los más escépticos hasta los más entregados, desde los más incrédulos hasta los más fervientes. A esa hora, que no recuerdo bien cual era, el tiempo quedaba detenido mientras El Fino abría la fuente inagotable de su toreo eterno, regando de aroma el espacio, emanando sensibilidad y torería.


A esa hora, cuando la tarde expiraba, a la par que la temporada, de las muñecas mágicas de Juan Serrano comenzaba a brotar la faena soñada, la que uno desea y anhela ver desde un tendido una tarde cualquiera, y que hoy, bendita sea nuestra suerte, hemos tenido el privilegio de contemplar y disfrutar de principio a fin.


El inicio de faena al cuarto, a dos manos, sin apenas probaturas, ha derrochado sentimiento y barroquismo, para ser rematado con una trincherilla, la primera de varias que nos ha regalado, a cual más sublime y mayúscula. A partir de ahí, el trasteo ha ido creciendo, de más a mucho más, sucediéndose tres series de redondos de compás abierto, trazo largo y mano baja realmente colosales. Al natural la faena ha terminado de romper, así como la entrega, más todavía, del torero a su obra. La última serie por ese pitón, de personalísima y bellísima ejecución, de frente y adelantando la pierna contraria para llevar al animal atrás con tremenda plasticidad, ha sido enorme. La vuelta a la derecha sensacional, con una serie de muletazos engarzados uno con otro, a modo de circular inacabable. Faena grande, de rotundidad, de genialidad, de enorme torería, de insuperable estética, de toreo mayúsculo. El doble trofeo, de mucho peso, nunca tuvo menos importancia, pues no pasa de ser un vano intento de cuantificar lo incuantificable, pues a esa completísima faena hay que sumar también el sensacional toreo a la verónica con el que El Fino recibió al de García Jiménez, así como el que ejecutó en un quite lleno de pureza y clasicismo.


Ya en su primero, del que obtuvo una oreja también de gran peso, el maestro mostró una gran disposición nuevamente en el recibo a la verónica y dibujó una faena de gran calado, destacando una serie de ocho redondos lentísimos y larguísimos, de una perfección casi inexplicable. Llevaba tiempo sin ver torear tan lento.

Este tarde toreaba El Fino, todos lo han visto. Y la luna montoreña, que hoy era la de los tanguillos de Vicente Amigo, no se lo quiso perder. Nadie la vio, pero yo la sentí. La note despertar y entregarse a la emoción. Era la luna, era el toreo, era El Fino... SIGUE SIENDO EL FINO.


Fotos: Fidel Arroyo.