
Mondonville es un pequeño pueblo francés, perteneciente al distrito de Touluse, de apenas 2000 habitantes. Un rinconcito, nunca mejor dicho, del país vecino, que alberga en él otro de los Rincones del Fino que merece la pena ser mostrado.

Corría la primavera del 90, cuando este grupo de aficionados franceses, asiduos a varias ferias españolas, descubrieron en una novillada matinal de la Real Maestranza Sevillana a un novillero cordobés que les sorprendió por su elegancia, su personalidad y su exquisita forma de interpretar el toreo. "¡Con eso se nace!", cuentan que oyeron gritarle desde el tendido, nada más acertado que eso. Así pues, quedaron impactados, enamorados del arte que desprendía Juan Serrano en el albero, y enganchados para siempre como fieles partidarios finitistas.

Corría la primavera del 90, cuando este grupo de aficionados franceses, asiduos a varias ferias españolas, descubrieron en una novillada matinal de la Real Maestranza Sevillana a un novillero cordobés que les sorprendió por su elegancia, su personalidad y su exquisita forma de interpretar el toreo. "¡Con eso se nace!", cuentan que oyeron gritarle desde el tendido, nada más acertado que eso. Así pues, quedaron impactados, enamorados del arte que desprendía Juan Serrano en el albero, y enganchados para siempre como fieles partidarios finitistas.
El siguiente paso fue crear esta peña en Francia, dedicada a Finito de Córdoba, y ponerle sede aquí, en el Bar L´Horgole, de Mondoville, el lugar más cómodo para poder reunirse de manera asidua y periódica.
Allí, cada semana se reunen la mayoría de los miembros de la peña para desarrollar animadas tertulias taurinas regadas con buen vino de Montilla, como no podía ser de otra manera. En ellas analizan la actualidad de la fiesta en general y la del maestro Fino en particular, visionando vídeos de sus faenas y disfrutando de la gran afición que les une.
En definitiva, un rincón con encanto y una gente estupenda.
Fotos: Gerard.