
CRÓNICA DE PALENCIA
Fiel a su estilo y completamente diferente al anterior, un Finito de Córdoba que a la postre bailó con la más fea, un primero de su lote que no se entregó nunca y que pasaba desconfiado por la muleta de Finito, pegando arreones que hicieron que el torero tomara sus precauciones, en un capítulo en el que el respetable irritado y protestón no supo diferenciar entre churras y merinas. El quinto, más de lo mismo, sin ritmo ni compás en la embestida, justo todo lo contrario que ha hecho de Finito uno de los toreros con más cadencia y despaciosidad del escalafón. Como de dónde no hay no se puede sacar… Finito siempre lo tiene claro, él es o churra o merina…nada de intentos de parecer mezcla de ambas. (Mónica Alaejos, Mundotoro)
Foto: Burladero.com
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